martes, 9 de octubre de 2007

The Body


Tenemos una cerveza caliente, y dos ojos como velas.

Tres piernas, una por cada duda.

Los dientes desgastados, por no gastarlos.
Las manos, como pianos suenan, al ritmo del aplauso, de los que no aplauden.
Los pies, bailan con la portera, arquera, defensora de los edificios, de los que están a merced de los desafíos.
Las uñas, se enroscan, de a pedacitos, entre las medias de las dudas y la zapatilla sin marca ni insignia.

Los pelos, se prenden fuego y los bellos le ignoran el consuelo.

Los ojos les preguntan a mis pupilas que era lo que estamos viendo?
Para luego enfocar, observar y reír al compás del grito de mi lengua.

Los dedos para abajo miran, por no tocar lo prohibido, por no darle cuerda a la memoria, de lo que no queremos recordar, aunq sea por hoy.

Esos mismos dedos son los que le piden permiso a mis manos, mandando una señal de llanto.

El mismísimo llanto que no encuentra una pizca de su agua bendita, y resulta que hoy es más difícil llorar que reír.
Mis rodillas le preguntan a mis ligamentos, donde quedaron los lamentos de un pasado nefasto.